Nuestros bisabuelos y abuelos pelearon las guerras mundiales que decidieron y moldearon el destino del mundo y de todos sus habitantes. Nuestros padres, más contemporáneos a nosotros, idearon revoluciones que humanizaran las reglas del juego y las pusieron en práctica, soñaron con un mundo de paz como premisa suprema, vieron nacer el rock, creyeron en el amor, padecieron dictaduras y las vencieron, llegaron a la luna, vieron caer la URSS, los sorprendió el neoliberalismo y ahora…

 

Ahora el desafío es nuestro, pero la consigna es nueva: tenemos que preservar el medio en el que vivimos, porque lisa y llanamente, las fuerzas depredadoras son enormes, los años que llevamos causando estragos son muchísimos y el planeta ya no resiste ese maltrato. Es difícil la lucha que nos espera. Equilibrio ambiental. Desarrollo sustentable. Asumir el desafío más crucial de todos los tiempos y empezar a generar conciencia.

(sólo) algunos links:

GREENPEACE ARGENTINA

FUNDACION VIDA SILVESTRE ARGENTINA

BIOSFERA (ONG)

SOLARWEB

NO A LAS PAPELERAS

POR LA RESERVA

BARRAMEDA

Por una curiosidad, terminé perdiéndome en el diccionario de la R.A.E. y tuve que dibujar un esquema porque mi confusión era cada vez mayor.

Cínico

Cinismo

Vituperable

Vituperio

Baldón                Oprobio

         Injuria                 Ignominia

     …y sigue             Afrenta      

                            Afrentoso

                          … y sigue

 

 Mejor me quedo con lo que yo entendía por “ser un cínico”. O lo busco por otro lado.

¿Y cómo te afecta el postergar tus deseos? ¿La represión sexual? ¿El aplazamiento o la negación del placer, comenzando en la niñez, junto con la supresión de todo lo espontáneo que hay dentro de vos: todo lo que evidencia tu naturaleza salvaje, tu pertenencia al reino animal?
¿ES PELIGROSO EL PLACER? ¿PODRÍA SER PLACENTERO EL PELIGRO?
¿Necesitás a veces ver el cielo? (¿Aún podés ver muchas estrellas en él?) ¿Necesitás a veces ver agua, hojas, plantas, animales? ¿Brillando, resplandeciendo, moviéndose?
¿Es por ello que tenés una mascota, un acuario y plantas de interior? ¿O son la televisión y el video, tu brillo, tu resplandor, tu movimiento?
¿CUÁNTO DE TU VIDA TE LLEGA POR MEDIO UNA PANTALLA, A TRAVÉS DE TERCEROS?
¿Te fascinan los videos de vos y tus amigos, como si fueras de algún modo más real en imágenes de lo que sos en vida?
¿Si hiciesen una película de tu vida, valdría la pena mirarla? ¿Y cómo te sentís en situaciones de pasividad forzosa? ¿Cómo te afecta el incesante asalto de comunicación simbólica -sonora, visual, impresa, en carteles, videos, computadoras, radio, voces robóticas- al ir vagando por una jungla de carteles? ¿Qué es lo que te están imponiendo?
¿Necesitás a veces soledad, tranquilidad, reflexión? ¿Lo recordás? ¿Pensar por vos misma, antes que por mera reacción a estímulos? ¿Te resulta difícil no mirar?

Fragmento de un texto que me resultó interesantísimo, en Active Resistance // Passionate Existence.

Cuando pienso que en mi blog he publicado diez entradas en mis primeras dos semanas no me desanimo, aunque tampoco hay por qué festejar los números. Muchas veces vemos como los bloggers publican cualquier cosa con tal de hacer crecer sus archivos (obviamente no voy a poner aquí ningún link). Yo por eso prefiero publicar cuando considero terminado un artículo, redondeada una idea o bien cuando creo que a algo simple ya no debe modificárselo más. Así, de a poco, voy terminando mis cosas que tengo en borrador y dándolas a conocer, o subo cosas hechas de un tirón pero que considero no merecen una mayor revisión.

Cuando por estos días veo que a WordPress le faltan 30 mil blogs -nada más- para llegar al millón, me pregunto: ¿y cuántos del millón valen la pena?

Por suerte, tengo buena predisposición para la lectura. Me encanta entrar a blogs que no conozco y leer no sólo lo que dice su autor, sino también -maravillas audiovisuales mediante- cómo lo dice. Si me gusta, lo dejo en Favoritos. Si me gusta mucho, lo agrego a los links de Código Blog. Si no me gusta, le doy una segunda oportunidad y leo otra entrada. Si continúa la mala racha, tal vez haya una tercera. Si la cosa sigue igual, vuelvo a la misma pregunta.

Alguien se olvidó el celular en casa. ¿No saben de quién puede ser?

Cruzaba Av. de Mayo. Me llamó la atención porque murió hace un tiempo, sin embargo caminaba por el Centro como alguna vez lo hizo. Iba pensando en sus asuntos. El frío de la mañana en la cara, la vista puesta a tres metros de su próxima pisada. Ambos caminábamos por Florida, en sentido contrario. Pasé junto a él cuando estábamos más cerca de la vereda par. Siguió como si nada, pero yo lo observé de arriba abajo y me tuve que quedar mirándolo. ¿Cómo era posible?

Por supuesto no era el hombre que creí ver. En invierno somos todos más o menos parecidos. Pero qué sensación más extraña. ¿Susto? No. Es como una especie de deja vú alterado. En lugar de vivir algo que crees ya haber vivido o soñado, ves pasar a alguien y después caes que es imposible y te desconvences. ¿A vos nunca te pasó?

Se fue abril y con él, el último vestigio de calorcito estival. Este último lunes fuimos a trabajar con mucha más ropa. A sacar los abrigos! Se aproxima el invierno y palpitamos ya la llegada de un nuevo año en la heladera porteña.

En él no pueden faltar el friolento que se acurruca en los rincones del tren; el que se frota las manos; los vidrios empañados del bondi, por favor abran una ventana que está todo pegajoso; los que gozan de las riquezas del armario porque en verano no hay nada que ponerse; el que no se saca el abrigo ni con la calefacción al mango porque ama el look invierno; el caluroso que anda en remera con diez grados, loco de mierda; el hombre/matrix de sobretodo con anteojos de sol; los virus; los labios resquebrajados; el pollo que se cruzó mal luego de estar veinte minutos callado; el agua helada de la lluvia, la de las canillas, la coca con hielo en Mc Donald´s, ratas! no le pongan hielo, acaso quieren matarme?; los dos pesos del guardarropas; los compañeros con licencia por enfermedad; el whisky, el café al cognac; “llevate abrigo que va a refrescar”; el tufo del subte que al entrar, confundidos, llamamos “calorcito”; las monedas de diez centavos imposibles de separar con los guantes mágicos puestos; el tiempo que ya no está loco como en verano: todos los días te cagás de frío durito y parejo; las veredas de sombra que son vía rápida para los transeúntes de pasos agigantados; las del lado del sol; la nariz roja; el gorrito coya; los diez minutos más, más lindos del día, a la mañana cuando no da para sacar un pie de la cama; las medias de lana, las medias de fútbol abajo del traje; el sol que sale tarde y el día que se va de toque; los que se abrazan en la parada; el fuego en el tacho de los que duermen en las plazas, en el Colón, en los cajeros; los perros con pulóver; las que tejen; las notas tontas sobre el clima en los noticieros de la tardenoche y la correspondiente aseveración del espectador: “si, hizo mucho frío” ¡¡¡y claro, que novedad!!!; la temperatura récord del año, del siglo, la mínima histórica; la culpa del cambio climático; la bronca con los que generan ese cambio climático; el gas, ¿habrá gas?; el experto en climatología que da clases en taxi; la conversación obligada en el ascensor “mañana no, pero parece que pasado ya va a estar más lindo”; el guiso de lentejas y todas esas comidas power; los que se guardaron una semanita y se van a esquiar en julio; la nevada en Mar del Plata ¿sorprende? siempre nieva en Mar del Plata!, y no es nieve, es aguanieve; los cines abarrotados de nenes por las vacaciones de invierno; las películas para ellos, que algunas están muy buenas…

Y hay un monton más de cosas típicas de esta época que a unos tanto les gusta y otros padecen hasta los huesos. Yo, lo único que se es que está bueno para caminar tarareando algun tema de Oasis, e irse a dormir tapado hasta las orejas, escuchando Pink Floyd. Gloria al invierno y al resto del año tambien.

 SUMO

La viola furiosa del Richard en DEBEDE, toreándose con el saxo de Pettinato, el mismo que un año después lloraría los vientos de Rollando y de Heroin. Diego un capo levantando las paredes del túnel que arañamos cuando nos vamos para siempre del minuto en el que estamos, inmersos y perdidos en alguna canción. Germán, ese halo de infinitud, de música sin época, de muerte lenta y de sombras en las cuerdas de ojos de terciopelo. Superman, el mejor baterista blanco de reaggae del mundo, tal como lo dijo alguna vez el pelado. Cada uno de sus golpes, tan exacto y necesario aunque sutil, como el latir de un corazón que se detiene y sigue, se detiene y sigue, para así traernos de vuelta. Y Luca, que sobrevive como todos ellos en cada disco, en cada cinta. Luca que me dice al oído desde el cielo no te pongas azul.

Este es un comentario publicado en APARIENCIAS, el blog de Miguel Wiñazki, en ocasión de su artículo titulado “El dictador democrático“. La intención de transcribirlo es continuar con el encendido debate -que en 4 días recibió 51 opiniones- sea en ese blog, sea por fuera del mismo (o sea, aquí).

 

 

 

“…

 

Pensemos en dos ideas que me surgen a partir del concepto “dictador democrático”.

 

La primera, que es un tipo que está al frente del Estado y se lo lleva todo puesto gracias al apoyo popular con que cuenta.

 

De ocurrir, ello se debe a dos variables independientes, aunque no excluyentes entre sí:

 

a) nadie hace cumplir la ley

 

b) a nadie le importa que se cumpla la ley

 

Si nadie hace cumplir la ley, es porque quienes tienen el poder de accionar sobre aquel líder están imposibilitados de hacerlo o son cómplices. No conozco a ningún Juez ni Fiscal que sea cobarde.

 

Si están imposibilitados de hacer cumplir la ley, ello es grave. Pero los medios de acceder a la justicia no se agotan en esperar a que un organismo nacional intervenga. Podemos recurrir a múltiples organizaciones del exterior para que tomen cartas en el asunto. El Principio de Derecho Internacional (enunciado en la Carta de las Naciones Unidas) de no intromisión en las cuestiones internas de los Estados no alcanza para luchar por los derechos de un pueblo oprimido, el tema en todo caso, sería cualificar esa opresión.

 

En segundo lugar, si controlador y controlado son cómplices, más que de “dictador democrático” hablaríamos de corporación, y erradicar eso necesita años de aplicar soluciones drásticas, que tal vez terminen en otra -una nueva- dictadura, vaya a saber uno de quién o qué. Entre paréntesis, la inhumana dictadura del último Proceso contó con muchísimo más apoyo popular que el Presidente Kirchner en cualquier momento de sus cuatro años que lleva de gobierno.

 

En tercer lugar, si nadie hace cumplir la ley y a nadie le importa… estamos realmente complicados como civilización y eso ya es otro tema sobre el cual no me voy a extender aquí.

 

La división de poderes y sus mecanismos de control constitucionales existen. En Argentina son derecho positivo desde 1853. Aún cuando cualquier dictadura quiera proscribir esas garantías, la Constitución y los Tratados Internacionales imperan sobre la voluntad de cualquier soberano de turno. Es lo que surge del art. 36 CN. Ese imperio de la ley garantiza la base de nuestra organización como República.

 

La segunda idea me sumerge en el plano semántico de la expresión. Me lleva a pensar: ¿se puede llegar a ser dictador y democrático a la vez?

 

No. La democracia, en sentido contemporáneo, es libertad y es igualdad. Si estos valores se ven infringidos, me remito entonces a lo dicho sobre mecanismos de control.

 

Ahora bien, el artículo 22 de la Constitución Nacional indica que el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esa Constitución. Esto es el poder delegado. Siempre es delegado. Debe ser delegado. Así lo dispone nuestra Carta Magna. Delegado en una construcción -el Estado- que gracias a la democracia (libertad e igualdad) será lo más representativa posible de los distintos grupos que conforman la heterogeneidad de intereses del pueblo.

 

Convalidar que el calificativo dictadura sea aplicado a un gobierno constitucionalmente elegido, me resulta un tanto peligroso. Puede hacer que se olvide el terrorismo de Estado, que en la Argentina es historia reciente y que se cargó con treinta mil almas y mutiló familias por doquier.

 

Hablar de dictadura democrática es negarle al pueblo sus responsabilidades, casi como tratarlo de tonto. Los pueblos latinoamericanos -hoy- están eligiendo sus gobiernos a través de mecanismos constitucionales. Eso, no me canso de reivindicarlo, es un logro. Qué y a quién eligen ya es otro tema.

 

Suele ocurrir que uno no se va de un blog sin comentar. A mí me pasa eso de querer dejar mi opinión, que puede ser un simple saludo, o unas palabras de apoyo al autor ó, por qué no, plantear cuestiones que hagan más encendidos ciertos debates. Claro que todo tiene una medida y debe estar fundamentado. No es cuestión de terminar convirtiéndose en un troll.

Hablemos de las elecciones en Buenos Aires, de los candidatos, de lo que vemos de bueno y de malo en cada uno de ellos.

Invito a todos a participar de esta charla. La idea es recoger opiniones. Pero para no sumar sólo críticas (ya que por alguien en definitiva tendremos que votar, o votar en blanco) voy a poner ciertas reglas:

a) Ud. puede opinar a favor de cualquier candidato.

b) Si Ud. opina en contra de un candidato:

b.1) tendrá que decir algo bueno de otro, ó…

b.2) deberá también decir algo malo de todos los demás.

c) Está permitido:

c.1) que los comentarios estén dirigidos a opinar sólo acerca de los 3 candidatos con mayores posibilidades aparentes de ganar (Telerman, Filmus y Macri);

c.2) que el comentario sea anónimo.

Para empezar la rueda, va a opinar el autor. Y para hacerlo de modo algo neutral (la neutralidad absoluta se me hace imposible) lo voy a hacer emitiendo un voto a favor y uno en contra de cada uno de los siguientes:

Walsh: lo de siempre, reivindicación de lo que es imposible no reivindicar (aunque bien falta hace que nunca se olviden la mayoría de todas esas cuestiones) pero hace agua en muchos otros aspectos.

Castells: abanderado del movimiento de jubilados y desocupados, revolucionario, le donaron un espacio en Puerto Madero que de buenas a primeras utilizó para poner un comedor comunitario con un cartel que lleva su retrato pareciendose a la famosa imagen del Che (guau!); muchos turistas se sacan fotos posando junto al quinchito y me produce cierta cosa media rara.

Telerman: parece ser un hombre de gestión, atento a los problemas de la ciudad, pero si la tragedia de Cromañón alcanzó para destituir a Ibarra, él como su Vicejefe ¿qué hacía?

Filmus: excelente formación académica, lo cual no es poca cosa a la hora de asumir el problema de la Educación, pero es un candidato amargo y desganado y además es el candidato del oficial partido justicialista (o en lo que se haya transformado ese aparato hoy).

Macri: dicen que maneja empresas y/o clubes a la perfección, pero afirman que se hizo rico con la Dictadura y con Menem, no sé si eso es exactamente saber manejar empresas, no se me van algunas dudas sobre cómo usaría el presupuesto.

Es ese espacio en el que nos comunicamos.

Un fenómeno que crece día a día.

Muchas personas dedican horas enteras de su día a visitarla, a dejarse llevar.

Se conectan, leen, opinan y se van.

Pero muchas veces vuelven. La blogósfera es circular.

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