Como últimamente estoy medio fiaca para postear y además con mucho trabajo, he decidido hacer un post que nunca vaya a quedar desactualizado. Así guardo mi lado blogger por un rato (esto no es una despedida ni un cierre de blog). No por ello lo que diga no va a ser actual, o no va a dejar de ser interesante. O no. ¿Para qué la primicia? Muchas primicias no revisten la importancia necesaria como para perdurar unas horas. Otras sí y dejan de serlo para transformarse en vox populi. Pero con suerte algunas sean recogidas en algún anuario, el resto morirán en su archivo, y de ahí al olvido el camino es recto, abyecto y directo. ¿Además por qué esa sensación de urgencia por postear algo cuando se van cumpliendo tres o cuatro días de no subir nada? ¿Acaso mi blog va a dejar de existir por eso? ¿A quién le importaría la (des)actualidad de un “blog eterno” al que recién conoce? Si la primera entrada que uno ve nos remitiera a un pasado fugaz (acabo de fundar un nuevo tiempo verbal) y ya sin sentido, daría la sensación de estar visitando un blog abandonado. Cuanto más antiguo sea el tema tratado, cuanto mayor la pertenencia al pasado y sinsentido (deben cumplirse ambas) mayor la imagen negativa generada y las posibilidades de rumbear para otro lado sin detenrse a pensar sobre lo dicho. Es así en el gran número de los casos. Buena parte de los blogueros quieren actualidad. O al menos saber que hay alguien del otro esperando recibir un comentario.
Pero yo no asocio -en este, mi blog- temporalidad con actualidad. El pasado puede ser presente, ocurre cuando no deja de ser actual. Así se anula el pasado, trayéndolo aquí todo el tiempo. Es pasado cuando escribo, pero presente porque persisto siendo leído, y en el mejor de los casos re-pensado. Y para persistir, hay que ser actual, no cargarse con más capas de células muertas. Lo actual entonces no deberá sortear el paso del tiempo sino encontrtar su propia esencia de presente continuo, para así perdurar. Decidido al igual que mi amigo Pablo Sarya a perseguir el amanecer infinito (el infinito amanecer) y así me declaro entregado a la práctica del posteo eterno, ese que no necesita del tiempo para ser bueno, interesante e -incluso- actual.
Porque los blogs son eternos. Usted y yo pertenecemos a la primera generación, pero no deje de pensar que dentro de unos años, los blogs abandonados en los que navegando correremos el riesgo de caer serán miles y luego millones. Pasó con los celulares, pasa con las cuentas de correo electrónico. Pasa con casi todas las cosas. Como si por un defecto insanable nuestra especie generara constantemente y más allá de todo lo que hace, una cantidad inmensa de basura. Se dice que un blog es la huella de uno en la red. Pero la huella es pasado. Como primer paso hacia mi blog eterno, voy a quitar todas las fechas de todos los posteos (osado). Sólo se mostrará la fecha en aquellas donde realmente interese, donde sea determinante a los efectos de su contenido y por ello la fecha va a estar en el cuerpo del texto y no en el encabezado. El segundo paso será evitar dar noticias, mi blog no es una pila de diarios. Mi blog me va a sobrevivir y sobrevivirá a mis hijos, que ni siquiera existen. Tal vez ellos lo visiten con frecuencia y se lo muestren a sus amigos, allá por 2035 o 2040. Por eso lo que haga será eterno. Mi blog eterno. No quiero postear nada más por ahora. Sólo meditaré para madurar esta idea.

Febrero 12, 2009 at 7:22 pm
quiero saber en que año se creo esta gran obrs de arte
Marzo 11, 2009 at 9:38 pm
Te referís al cuadro de Joan Miró? No lo sé.
Abril 28, 2009 at 3:17 am
me gusta aunque u poco raro pero me gustaaa
Abril 28, 2009 at 2:56 pm
jaja gracias lilo, este fue casi el ultimo post de este blog, después la cosa siguió (y sigue) en lunadelespejo.blogspot.com
saludos!
Abril 28, 2009 at 2:56 pm
jaja gracias lilo, este fue casi el ultimo post de este blog, después la cosa siguió (y sigue) en lunadelespejo.blogspot.com
saludos!