El poder monárquico hizo del viejo principio propio de todo Estado absolutista: “The King can not do wrong” (El Rey no comete errores), una cuestión de fe, aplicándolo ciegamente, hasta que no tuvo fuerzas ni argumentos para sostenerlo.
Felix A. Trigo Represas – Marcelo J. Lopez Mesa
(sobre la vieja idea de irresponsabilidad civil del Estado)
