Julio 2007


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bart-simpson-nevermind.jpgGracias Fox por el aguante. Gracias Groening por la genialidad. Gracias amigos por ser parte de esto. Los Simpsons, la película, ya es un hito en mi vida. Cuando salí del cine ayer, amé tener 27 años.

No habían pasado tres minutos cuando yo ya me había dado cuenta de que lo que estaba presenciando era el evento mediático más importante de mi generación. Porque ni los chicos ni los adultos presentes en la sala se sentaron al borde de la butaca para no perderse ni un detalle de la trama, ni se rieron tanto como lo hice yo. Los Simpsons estaban en el cine, en una película, el capítulo supremo, que abarca todos los capítulos. La Lisa del film es la mejor Lisa de los 18 años que lleva la serie. Lisa para mí siempre fue como Mafalda y por ende, el personaje más interesante de la tira. No voy a hablar de cada uno, véanla. Homero en ese tamaño de pantalla es un monstruo. No sean giles, no la vean en DVD, aprovechen y vayan al cine, vale la pena, yo calculo que voy a ir a verla 4 veces más. Ni Star Wars ni la Rolling Stone. Los Simpsons, babosos. El mejor retrato de mi d-generación.

Como últimamente estoy medio fiaca para postear y además con mucho trabajo, he decidido hacer un post que nunca vaya a quedar desactualizado. Así guardo mi lado blogger por un rato (esto no es una despedida ni un cierre de blog). No por ello lo que diga no va a ser actual, o no va a dejar de ser interesante. O no. ¿Para qué la primicia? Muchas primicias no revisten la importancia necesaria como para perdurar unas horas. Otras sí y dejan de serlo para transformarse en vox populi. Pero con suerte algunas sean recogidas en algún anuario, el resto morirán en su archivo, y de ahí al olvido el camino es recto, abyecto y directo. ¿Además por qué esa sensación de urgencia por postear algo cuando se van cumpliendo tres o cuatro días de no subir nada? ¿Acaso mi blog va a dejar de existir por eso? ¿A quién le importaría la (des)actualidad de un “blog eterno” al que recién conoce? Si la primera entrada que uno ve nos remitiera a un pasado fugaz (acabo de fundar un nuevo tiempo verbal) y ya sin sentido, daría la sensación de estar visitando un blog abandonado. Cuanto más antiguo sea el tema tratado, cuanto mayor la pertenencia al pasado y sinsentido (deben cumplirse ambas) mayor la imagen negativa generada y las posibilidades de rumbear para otro lado sin detenrse a pensar sobre lo dicho. Es así en el gran número de los casos. Buena parte de los blogueros quieren actualidad. O al menos saber que hay alguien del otro esperando recibir un comentario.

 

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Pero yo no asocio -en este, mi blog- temporalidad con actualidad. El pasado puede ser presente, ocurre cuando no deja de ser actual. Así se anula el pasado, trayéndolo aquí todo el tiempo. Es pasado cuando escribo, pero presente porque persisto siendo leído, y en el mejor de los casos re-pensado. Y para persistir, hay que ser actual, no cargarse con más capas de células muertas. Lo actual entonces no deberá sortear el paso del tiempo sino encontrtar su propia esencia de presente continuo, para así perdurar. Decidido al igual que mi amigo Pablo Sarya a perseguir el amanecer infinito (el infinito amanecer) y así me declaro entregado a la práctica del posteo eterno, ese que no necesita del tiempo para ser bueno, interesante e -incluso- actual.

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Porque los blogs son eternos. Usted y yo pertenecemos a la primera generación, pero no deje de pensar que dentro de unos años, los blogs abandonados en los que navegando correremos el riesgo de caer serán miles y luego millones. Pasó con los celulares, pasa con las cuentas de correo electrónico. Pasa con casi todas las cosas. Como si por un defecto insanable nuestra especie generara constantemente y más allá de todo lo que hace, una cantidad inmensa de basura. Se dice que un blog es la huella de uno en la red. Pero la huella es pasado. Como primer paso hacia mi blog eterno, voy a quitar todas las fechas de todos los posteos (osado). Sólo se mostrará la fecha en aquellas donde realmente interese, donde sea determinante a los efectos de su contenido y por ello la fecha va a estar en el cuerpo del texto y no en el encabezado. El segundo paso será evitar dar noticias, mi blog no es una pila de diarios. Mi blog me va a sobrevivir y sobrevivirá a mis hijos, que ni siquiera existen. Tal vez ellos lo visiten con frecuencia y se lo muestren a sus amigos, allá por 2035 o 2040. Por eso lo que haga será eterno. Mi blog eterno. No quiero postear nada más por ahora. Sólo meditaré para madurar esta idea.

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Brindo por largos años de vida a este canal, a sus contenidos y a su editorial. Y al que no le guste o tenga algo para decir, que se vaya a ver a Tinelli.

Tommy mira a Bola de Nieve II y se enamora. tommy y snowballTommy vino al mundo real gracias a un control remoto radiactivo y ahora está entre nosotros. Tommy es bueno, no tiene ni una pizca de maldad.

peace 7/7/07 recycle

Aprovecho la ocasión del LIVE EARTH para volver a publicarlo:

Nuestros bisabuelos y abuelos pelearon las guerras mundiales que decidieron y moldearon el destino del mundo y de todos sus habitantes. Nuestros padres, más contemporáneos a nosotros, idearon revoluciones que humanizaran las reglas del juego y las pusieron en práctica, soñaron con un mundo de paz como premisa suprema, vieron nacer el rock, creyeron en el amor, padecieron dictaduras pero las vencieron, llegaron a la luna, vieron caer la URSS, los sorprendió el neoliberalismo y ahora…

 

Ahora el desafío es nuestro, pero la consigna es nueva: tenemos que preservar el medio en el que vivimos, porque lisa y llanamente, las fuerzas depredadoras son enormes, los años que llevamos causando estragos son muchísimos y el planeta ya no resiste ese maltrato. Es difícil la lucha que nos espera. Equilibrio ambiental. Desarrollo sustentable. Asumir el desafío más crucial de todos los tiempos y empezar a generar conciencia.

(sólo) algunos links:

 

GREENPEACE ARGENTINA

FUNDACION VIDA SILVESTRE ARGENTINA

BIOSFERA (ONG)

SOLARWEB

NO A LAS PAPELERAS

POR LA RESERVA

BARRAMEDA

METETE

Lord Khyron es, detrás del personaje, un porteño corriente, un muchacho de barrio, un blogger que merece mi más profunda admiración. No acostumbro publicar sobre otros blogs. Sí linkearlos, pero de ahí a ponerme a escribir…

Pero nada en la blogósfera llamó más mi atención en estos últimos tiempos que conocer el blog de este muchacho: EL BLOG DE LOS ALFAJORES, donde cada nota es excelente y los comentarios que las visitas le dejan… también lo son!

Desde la nostalgia por los Suchard o los primeros Milka, hasta el éxito supremo y contemporáneo de los Aguila “minitorta” (para convencernos de que no necesariamente todo tiempo pasado fue mejor); desde la reivindicación clasista y combativa del Guaymallén bien argento hasta el saboreo de un Fantoche con amigos (uno cada uno, o dos); pasando por los incesantes descubrimientos de nuevas marcas y modelos o por la destructiva entrada “contame cuál es para vos el peor”, el blog del alfajor me ha robado casi dos horas de mi vida. Pero qué digo robado, si aquí estoy,  no sólo escribiendo, sino también viendo si nalfajoro bajo al kiosco lamentándome de no tener uno a mano, además de haberme quedado pensando en otros asuntos alfajoriles tales como lo fácil que es ahora, post-arribo noventoso de las multinacionales mediante, adquirir un Havanna en Buenos Aires, o por qué nunca tuvieron éxito los alfajores de fruta (me incluyo de pies a cabeza entre los más acérrimos detractores de ese sacrílego sabor). También he visto profundos y divertidísimos debates “alfajosóficos” tratando de dilucidar la cuestión acerca de por qué se llama triple al que tiene dos capas de relleno, si al que tiene una sola no se lo llama doble. O si lo que cuenta en todo caso es la cantidad de galletitas y no de rellenos, qué pasa entonces con el simple. ¿Debería ser sólo una galletita bañanada en chocolate? ¿Puede eso ser llamado alfajor?

El alfajor, señores. Si hace rato que no disfrutás de comer uno, seguramente no resistas abstenerte por demasiados minutos luego de visitar este blog. Como diría el mismo Lord Khyron: el mundo es un alfajor.

El poder monárquico hizo del viejo principio propio de todo Estado absolutista: “The King can not do wrong” (El Rey no comete errores), una cuestión de fe, aplicándolo ciegamente, hasta que no tuvo fuerzas ni argumentos para sostenerlo.

 

Felix A. Trigo Represas – Marcelo J. Lopez Mesa

(sobre la vieja idea de irresponsabilidad civil del Estado)

Un Renault Scenic dobló por Maipú para agarrar J.D. Perón. Dobló en amarillo y por el atasco “normal” que se da a esas horas en el Centro porteño, quedó detenido, cruzado, sobre la senda peatonal. La gente tenía que cruzar por cualquier lado, menos por donde debería poder haberlo hecho.

Yo cuando es así trato de golpearle el foco con el bolso (que es rígido y lo hace sonar a roto). O si cuando estoy cruzando, alguien que por querer doblar me tira el auto y no me da paso, inevitablemente se comerá de mi parte, como al pasar, una patada en la puerta, en la llanta o donde llegue a darle. Si tengo las llaves a mano, un rayón que va desde la puerta trasera hasta el final de la cola. Así rayé un Mercedes Benz negro cruzando la 9 de Julio. Sólo tenés que agarrar rápido la llave y apoyarla sobre la carrocería haciendo presión. Del resto se ocupa la dinámica. Quedó horrible la raya. Pero quedó bien. ¿Y si me atropellaba? Espero que le haya servido de lección. Si tenés para un Mercedes, tenés para el chapista. Si el Mercedes no era tuyo, entonces que dejen de prestártelo antes de que mates a alguien por manejar así. O mejor, que en lo posible no manejes más, inconciente!

Hoy aquel Scenic había quedado mal. Y una señora tuvo que cruzar esquivando autos que avanzaban rozándole los codos. La señora se enojó:

-Mirá dónde estás! Mirá dónde estás!

El hombre del Scenic, de pelo corto aplastado, peinado como dibujando ondas bien sinunosas sobre el cráneo y de look mojado, teñido de rubio, un cutis impecable, unas manos delicadas, seguramente muy suaves, no bajó la ventanilla, pero también supo contestar a los gritos. Nadie supo qué dijo, pero todos vimos a través del vidrio sus ademanes poco masculinos, casi gays, por qué no decirlo. La vieja seguía, como un CD rayado que repite siempre los mismos dos segundos:

-Mirá dónde estás! Mirá dónde estás!

Paraba además en esa esquina un vendedor de ajos, de esos que llevan una tira gruesa de ajos como entrelazados colgando del cuello hasta la cintura, tira que de sólo verla nos hace pensar que debe pesar veinte kilos, y qué suerte que existe el Axe. ¿Cómo se llama el que vende ajos, ajero? Quién sabe. El vendedor de ajos, aburrido de no venderle un puto ajo a ningún puto oficinista que transita por esas esquinas, decidió agregarle emoción al momento y sumarse a la discusión. Pero no para atacar al rubio en forma directa, sino dando apoyo logístico a la vieja. Pasándole libreto. Se le acercó a la señora y le dijo, le susurró al oído, yo pude oirlo porque justo pasaba por al lado:

-Maricón, es maricón.

Y la señora se destildó, o mejor dicho, agregó un tic más a su furioso discurso:

-Maricón! Mirá dónde estás! Maricón!

Yo ya estaba a cincuenta metros y entre motores seguía escuchando el “Maricón!” de la mujer, que había sido dictado por aquél revlotoso aunque sombrío vendedor de ajos del centro. La discusión debe haber durado hasta que por fin el maraca pudo avanzar y huir de esa vieja desquiciada.

O los desquiciados somos nosotros. Yo, por ejemplo, que seguí caminando y por tres cuadras me seguí riendo solo, sin poderme contener, pensando en la espontaneidad mágica, casi digna de Almodóvar, del cuadro que había presenciado. Tuve que fingir que hablaba por celular para no quedar como un loco.