La gente habla a los gritos. Yo me quiero concentrar y no me escucho. Lo peor es que la gente que habla a los gritos no conversa, grita a los otros y los interrumpe todo el tiempo, cree que está teniendo una charla pero lo que hace es llamar la atención del otro todo el tiempo para enseguida, cuando aquel empieza, o intenta hablar, lo corta, porque lo que realmente quiere es que el otro escuche lo que tiene para decir. Necesita que la escuchen, porque se debe sentir medio desescuchada. Pero pasa que generalmente, la gente que grita y que no escucha y que interrumpe y que es intolerante y que todo el tiempo está queriendo hablar y habla pero no deja que los otros hablen -charlas que se vuelven monólogos en los que todos nos quedamos deseando “que termine de hablar de una vez!”- pasa que esa gente está enferma y todo lo que dice se torna insoportable (como esa misma gente). Entonces yo digo, qué hacer con esto? Los escuchamos? Los dejamos seguir hablando y mientras pensamos en lo que vamos a hacer el sábado? Los ignoramos de una, descaradamente? Cada vez hay más gente que habla a los gritos y no escucha lo que los otros tienen para decirle. Es gente que necesita que la escuchen, justamente. Depresiones crónicas del dos mil. Bueno, me callo.
Junio 14, 2007
Junio 23, 2007 at 8:10 pm
Ja! Definitivamente, los argentinos somos asi…
Salú!
Junio 26, 2007 at 11:43 am
El otro día, en el blog de Metepúa, leí su comentario acerca de las publicidades que dejan marcas. Para él, la más reciente es la de “Estoy mirando …”, cuando se nos acercan los empleados ávidos de hacer alguna venta. Esta entrada tuya me recuerda otra publicidad actual, la de las dos mujeres que hablan por teléfono cada una de su tema sin escuchar lo que la otra le dice.Y eso se ha generalizado tanto, que al final de una “charla” ignoramos lo que nos quisieron decir y nos preguntamos si del otro lado escucharon algo de lo que quisimos contar. Vivimos una época egocéntrica, en la que creemos que sólo los nuestros son los problemas importantes, y nuestras necesidades las más urgentes. Pedimos favores, sin preguntar siquiera si la otra persona precisará de la mano nuestra.Se vive a diario, ¡¡ y duele !!
Junio 26, 2007 at 5:39 pm
Es la típica historia…
Yo te cuento que ayer me compre una camisa y vos en lugar de decirme “a donde? esta linda? cuanto te costo?”, me vas a decir “y yo el otro dia hice un bla bla bla bla”.
Junio 26, 2007 at 6:33 pm
Es así, Natan. Es así pero podemos cambiarlo. Me gustó tu post sobre los que creen, los que no creen y los que atacan a los otros por ser distintos. Si querés te dejo un link que me pareció interesante y seguro vos debés ser un entendido en el tema:
http://weblogs.clarin.com/apariencias/archives/2007/06/repartidores_de_mordazas.html
Nos vemos!