Si escribo poco, o mucho, o sobre distintos temas poco asociables entre sí. O si escribo sin observar una frecuencia más o menos ordenada, subiendo tres entradas un día y luego permaneciendo callado una semana. Si lo que digo está bueno o apesta. O simplemente escribo mal. Si invento palabras sin querer. Si soy egocéntrico, narcisista, narcisita. O irrespetuoso o nada más que un tarado que dice boludeces. Si no te gusta podés irte. La blogósfera es lo suficientemente grande para que convivan dos almas que se detestan.